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Pueblos
Nómades
Los Hebreos, pueblo de carácter nómade
dedicado al pastoreo, estuvieron en estrecho contacto con la cultura egipcia, de
ahí la similitud de su indumentaria. En un principio solo tenían una larga túnica
de amplias mangas, un manto y en la cabeza un cinto blanco que caían hasta los
hombros. Más tarde lo transformarían en algo mucho más sofisticado.
La vestimenta de los Griegos
La
vestimenta de los Griegos durante la época arcaica, denotaba una fuerte
influencia de la cultura oriental.
El proceso de transformación del vestido griego,
a diferencia de los egipcios, que de una vestimenta sencilla cambiaron a una
mucho más sofisticada, pasó de los bordados en realce, a una simple túnica
ajustada a la cintura por un cinturón, de modo que se formaran suaves pliegues.
Era sujetada a los hombros por una hebilla conocida como fíbula, utilizada
también por los egipcios.
Los griegos llamaron a su túnica
quitón. Las mujeres tenían una similar que les llegaba hasta los pies.
Sobre la túnica se ponían un manto conocido como peplo
o himation. Los hombres con túnicas
más cortas además vestían el palio, manto
corto y sin mangas sujeto al hombro.
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Mujer
noble y acompañante |
gente del
campo |
La
vestimenta de los Romanos
En
Roma, la vestimenta distinguía y
diferenciaba a las clases sociales. Por ejemplo, solo los senadores romanos
usaban el calceus, zapato propio de
esta casta.
A pesar de las similitudes entre griegos y
romanos, estos últimos tenían una gran característica: la ropa tenía un
profundo significado político. Los jóvenes al cumplir 21 años usaban sobre la túnica, la
toga, amplio manto de lana o hilo, símbolo del hombre libre. En la toga, se
colgaban los distintivos del grado político que el ciudadano adquiría a lo
largo de su trayectoria.
Las mujeres romanas, como las griegas del período clásico, usaban una
túnica y un amplio manto rectangular conocido como palla. La túnica o estola fue el reflejo de las influencias
etruscas, basada en la sencillez en las líneas y en los colores.
Más tarde, el contacto de ésta civilización
con culturas orientales y el crecimiento del concepto de la elegancia, fueron
modificando el atuendo. Las túnicas se confeccionaron con telas más suaves y
ligeras, de colores más variados e intensos. Este hito sucedió también con la
ropa masculina después de la caída del Imperio Romano de Occidente, donde las
influencias bizantinas entraron marcando la elegancia en las togas y túnicas.
Bordados
de oro y piedras preciosas, adornaron las elegantes y refinadas telas que caían
en profundos pliegues. Sin embargo, el vestuario romano popular casi no varió.
Ellos siguieron vistiendo la túnica tosca y la capa con gorro de lana en
invierno y de algodón en verano.
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